Lunasa

by SUZE





Pensamientos duros como piedra
Rodando colina abajo detrás de los ojos
Y las lagrimas de noche,
Ratones que se escabullen en restos de amor
Regados por el suelo
Junto con el polvo de la mañana;
Creí que las cosas se alargaban con el paso del tiempo
Y también creí que debía preocuparme por pagar el alquiler,
Pero este cuerpo se acaba a cada paso
Y respiro,
No me pertenece, quizás ayer.

Los murmullos de los conciliadores entrando por la ventana de la cocina,
Donde se fragua el conocimiento de los choques estelares
Y los siniestros en las vías del tren,
Los planes para escaparse a la cama del vecino
Y los labios de la amante que se llena de arrugas
Cuando sonríe al terminar la celebración,
Pude ver sus manos en las respuestas que buscaba,
Ella estaba allí tan hermosa como antes
Y de repente me hizo perderme en sus piernas, en sus ojos bien maquillados,
Pero ella solo me hirió de muerte.

Ahora los temerarios cigarrillos de media noche y las conversaciones con la pared,
Me hacen creer que he estado en un Ford,
Perdiéndome en un sueño de verano francés,
Y me detuve en la orilla del camino a mirar el campo
Y la campesina de un solo ojo se acerco a intimidarme,
Sacudiendo sus brazos como un ave que no sabe volar;
Ella dijo que estaba terriblemente solo y que nada de lo que sucediera cambiaría,
Pero estuve en sus escaleras mirándole decir lo mismo a todos los incautos
Porque yo sabía desde antes que yo ya no estaba allí.

Regrese por los prejuicios de quien ha vendido su alma
Y los tragos de licor en la calle me hablaron de los prestigios de la mala muerte,
Del suicidio y las anfetaminas que deberían recoger,
Porque como Hansel he dejado el camino largo
Que se volvía hacia donde ella estaba antes que yo,
Y vestía mis ropas con su rostro de arcoíris
Pero me dijo que quizás deberíamos dejarnos justo ahora que la cobardía era innata
Y que las cosas eran diferentes ahora que ya no estaba allí.

El hombre de la maquina que escupía fuego y volvía agua al metal,
Los refuerzos en las alambradas y los cristales quebrados en las bardas,
El corazón latiendo fuerte, la mente escurriéndose sobre el odio
Que ella me profeso cada hora, antes de mi muerte;
Si, creí que era un ángel que estaba para llevarme
Y le hable del miedo que tengo a las alturas, pero ella me tomo del brazo
Y me llevo al sótano,
Y cerró la puerta para no dejarme salir.





-Musa Missoni-